¡Indígnese usted!

noviembre 16, 2011

Sepa usted que hace unos días bajaba la calle Saragossa cuando me encontré con la siguiente escena: una señora muy mayor limpiaba con disolvente una pintada realizada en la puerta de su garaje. Verla e indignarse era simultáneo: iba ya por el tercer trapo, todo teñido de rojo. Se agachaba e incorporaba con dificultad y jadeaba como correspondía  a sus años y a la actividad que estaba realizando.

Poco después, pasada la calle de los Madrazo, sabrá usted que la acera de la derecha se estrecha un muchito. Pues, ¡si lo hubiese visto! ¡El truño más grande que he encontrado en toda mi vida! Estaba ahí, en todo el medio de la acera… “O tú o yo”, le dije… Tuve que continuar por el asfalto.

No sé por qué se me ocurrió que iría siendo hora de que la sociedad civil, tan indignada con las clases financiera y política, empezase a indignarse un poco consigo misma…

Santi Vigo

¡Que vuelven los tecnócratas!

noviembre 16, 2011

Me sorprendió ayer la falta de rigor de la señora Rahola en su columna. Parece que se ha dejado arrastrar por esa ola que quiere aprovechar la coyuntura para resucitar a Karlitos y sus muchachos.

Tengo veinte años. Ayer voté por primera vez y sé que no para elegir al Presidente del Gobierno. Metí dos papeletas: una para el Congreso y otra para el Senado. Serán mis representantes en ambas Cámaras quienes elijan al Presidente, como se hace en Grecia, en Italia y en casi todos los sistemas democráticos.

En España hemos tenido que adelantar las elecciones porque somos incapaces de ponernos de acuerdo para salir del atolladero. Lo de Grecia e Italia, si prospera, sí que es democracia: un Parlamento unido para nombrar a un líder capacitado que, sin necesidad de mayoría absoluta, sino apoyándose en las fuerzas que en su día votaron los ciudadanos, dirija la nave fuera de la tormenta a fuerza de remos de distintos colores que bogan en la misma dirección. ¿Tecnócratas? Quizá. ¿Elegidos democráticamente? ¡Seguro!

Santi Vigo

El Papa y los preservativos II (o III)

noviembre 21, 2010

Ayer se habló mucho del escándalo del “catolicismo conservador” por las declaraciones del Papa. Pues bien, hay dos formas clásicas en periodismo de sembrar discordia. La primera es la calumnia; la segunda, la manipulación. De la primera hay protección legal. En la segunda uno puede tomarse más libertades. Primero se deforman las palabras del Papa para ganar la indignación y el odio de la opinión pública contra su persona. Cuando se ve que la Iglesia católica no cede a la presión ambiental y se mantiene en la ortodoxia, entonces se procede a una manipulación más sutil. Se deforman sus palabras para sembrar división en la propia ortodoxia.

Benedicto XVI no ha dicho que sea moral usar el preservativo, sino que su uso en algunos casos es un principio de moralidad. Pone el ejemplo de la prostitución: el “cliente” empieza a pensar que la prostituta es una persona que merece protección. Eso no quita que la Iglesia sostenga, como siempre, que la fornicación y, por tanto, la prostitución, son inmorales. Lo que ocurre es que en ese acto inmoral de por sí, el uso del preservativo es al menos un indicio de iniciación en la virtud, en cuanto se piensa un poco en la otra persona. Es un vestigio mínimo de humanidad en una acción propia de animales.

Santi Vigo.

Una sociedad madura

noviembre 8, 2010

En pocos años, la religión ha pasado de ser el “opio” del pueblo a ser el “tabaco” del pueblo: “mire usted, fume poco, sin molestar y, por supuesto, fuera de espacios públicos”… Yo creo que una sociedad madura tiene necesidad de mantener abierta la pregunta por el sentido de la vida y debe intentar ofrecer respuestas. ¡Y de ahí el valor social de la fe religiosa en el debate público actual!

Edgar Preixens

Mucho ánimo

agosto 31, 2010

Quería agradecerle, Sr. Puigverd (“El retorno de los bárbaros”, 28/08/2010), que se atreviese a recordarnos que no todo está bien. Pero no quiero que piense usted mal de esa gente. Nunca nadie les ha animado a vivir ninguna virtud. Indolencia, capricho, comodidad, propio interés… Ésa es la guía que nos ofrecen.
Tengo casi 20 años y no quiero que mi alma envejezca tan pronto entre tanto pesimismo y estrechez de miras. Esa visión no responde a la realidad. Alce los ojos un poco y mire: a los jóvenes catalanes que sí estudian o trabajan con la ilusión de sacar adelante el país; a los padres y madres que se atreven a tener hijos y ¡volcarse! en su educación; a esos ancianos que a la vuelta de tantos años ilustran a los jóvenes en el arte de vivir; a todas esas personas que, mirando mucho más allá de la órbita de su ombligo, remueven cielo y tierra para aliviar los males ajenos. Olé por todas esas personas que no se conforman con estar en la tierra y dejar que pasen los años; olé por todas los que cada día hacen bien su trabajo.
Cuando se desanime al ver el percal, mire a esta gente, Sr. Puigverd. Y después de darles las gracias, acérquese al que nunca han animado a moverse y tire de él. Conmigo lo ha conseguido.
 
Santi Vigo.

En el origen de coordenadas…

abril 23, 2010

En una tertulia con Arturo Sanagustín, surgió como sin quererlo el término anarcoconservador. Este término –utilizado por el italiano Montanelli– parece paradójico, pues intenta conciliar dos conceptos aparentemente contradictorios. Pero la sencilla realidad es que los extremos se tocan. Lo que pretendo decir es que tanto un anarquista –en sentido genuino– como un conservador son ordenados. Ambos creen en el orden y en la libertad en una relación de causalidad entrelazada. La única diferencia, es que mientras un anarquista entiende el orden en sentido horizontal, el conservador lo percibe en sentido vertical. Si lo quisiera explicar de forma gráfica, sería tan fácil como dibujar un eje de coordenadas, en el que la Y correspondería al conservador, mientras que la X correspondería al anarquista. Al anarcoconservador le corresponde el origen de coordenadas (0,0).

En este sentido, creo que toda persona humana lleva un anarcoconservador dentro de sí. Lo que pasa es que cada uno se sitúa en un punto del eje de coordenadas según su forma de ver lo que de opinable tiene el mundo, pudiéndose dar figuras de lo más complejas, y que son las que informan nuestro abanico político. Cuando uno intenta moverse en el origen del eje de coordenadas es cuando puede entender que las posiciones no son tan diferentes, porque comparten un mismo origen: la búsqueda de la plaza del bien común, pasando por la avenida de la justicia social. Personalmente, en todo este entramado, me quedo con el sitio del hombre que fue jueves.

Edgar Preixens

¿En qué estamos pensando?

abril 17, 2010

Esta semana, cuando salía yo de la facultad de Derecho y me dirigía hacia la estación de metro, me llamó un familiar. Entre otras cosas, él me preguntó qué opinión me merecía “lo de Garzón”. Mientras hablábamos de todo esto, pasé por delante de un anuncio de prensa rosa, de esos que si los miras más de tres segundos te dan arcadas por la densidad de tonterías que hay concentradas en una sola página.

En relación a esto, creo que existen dos maneras de distraer la atención en España: una, mediante escándalos políticos; y dos, a través de la telebasura y la prensa rosa. Son las dos expresiones de una España en crisis. Una crisis que no se acentuaría tanto, si en vez de fijar la atención en lo que no toca, nos dedicáramos a trabajar en alguna dirección paralela a la correcta –es imposible coger ya el camino correcto–. Nos quedamos discutiendo sobre si la flores del camino son rojas o son verdes, cuando lo que hay que hacer es espabilarse para no perder el tren. ¡Qué bien describe la Crisis Leopoldo Abadía cuando habla de “crisis de decencia”!. Es más, me atrevo a decir –y a debatirlo con quien quiera– que la brecha que se ha abierto entre el sentido común y lo que se publica cada día en los medios de comunicación es la crisis de España, porque muestra que pensamos en todo menos en salir de la mejor manera hacia adelante. Ahí lo dejo.

Edgar Preixens

Home, sweet home

febrero 26, 2010

Me sorprendí ayer al leer en La Vanguardia (Amas de casa, una especie en extinción, 26/02/2010) cómo un estudio sobre la atención de dependientes se quejaba de que se perpetuase “el papel de la familia (…) como cuidadora, en detrimento de la atención profesional”. Según el estudio, el “rol cuidador” debería recaer sobre profesionales, ya que “el cuidado familiar es insostenible a medio plazo”, y debemos poner nuestras esperanzas en las Leyes de Dependencia e Igualdad.
Ahora resulta que los nietos no vamos a poder cuidar al abuelo los últimos años de su vida, ni somos capaces padres y hermanos de atender al pequeño lisiado. Resulta que la labor remunerada de un trabajador social (al que agradezco de corazón su dedicación) da más calor a un anciano que el afecto de sus hijos, y a un niño enfermo más ternura que el cariño de sus padres. ¿Qué ha pasado para que Papá-Estado tenga que ahogar con su gélido aliento la cálida lumbre del hogar y echar sobre sus fríos hombros el peso de la enfermedad o la ancianidad de los que más queremos? ¿No quedan corazones de hijos fieles capaces de complicarse la vida para atender en su necesidad al que se la dio? ¿No quedan padres y madres generosos capaces de complicarse la vida para compatibilizar el trabajo de ambos con la atención del hijo necesitado?
Si “cuidar”, “ser padre”, “ser madre”, “ser nieto” y “ser hijo” son “roles culturales de los que hay que liberarse para ser auténticos”, ¿qué hacemos con los que ostentan el “rol” de enfermo, anciano, niño, pobre, necesitado… y no pueden “jugar” a salirse de su “rol”? ¿Que se ocupe el Estado, que lo hagan las leyes, que sean extraños los que tengan que entrar en la candidez del hogar para ocuparse de dependientes solos en su propia casa?
“Perdonad este desahogo a mi virtud” : son cosas de familia. Abuelo, tú no te preocupes. Mientras tus nietos tengamos alma, todavía podrás decir en tu casa home, sweet home.

Santi Vigo.

Ni títere con cabeza

enero 21, 2010

Me sorprendió la ligereza con que la señora Rahola (La solidaridad de Munilla, 20/01/2010) hablaba ayer del señor Munilla y me gustaría hacerle ver un detalle.

Espero, señora Rahola, que el Sr. Munilla sea su pariente o conocido de la infancia porque, si no, tendré que pensar que ayer se despachó a gusto con acusaciones muy graves contra una persona que no conoce. ¿Puede releer la columna? ¿De verdad conoce usted suficientemente a esa persona como para decir lo que dice de ella?

El que tenga la oportunidad de escribir casi a diario en La Vanguardia no quiere decir que disponga de un púlpito desde el que despreocupadamente insultar a destajo al primer conciudadano que no piense como usted. Escriba, critique lo que quiera criticar; pero cuando tenga que hablar de alguna persona, por favor, guarde un mínimo de respeto señora Rahola. Todos sus lectores habituales se lo agradeceremos.

Santi Vigo.

Padre Zerolo

junio 9, 2009

Después de ver la brillante actuación del “padre” Zerolo bautizando a un chavalín, no nos queda más que admitir que este país ya no sabe qué inventar y que parece que no ha entendido muy bien la separación iglesia-estado que predica. Son los que están en el Gobierno los que administran sus “sacramentos legales” y predican desde su púlpito partidista su ideología de género. Aunque ya no sabemos si son realmente laicistas porque con estas actuaciones miméticas, ponen de relieve un clericalismo de otro siglo, y una falta de sentido del ridículo ¡de mucho preocupar! Me queda una duda: ¿a quién acusan de imponer su fe?

Santi Vigo.


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